MIOPÍA

Un ojo es miope cuando su longitud y (o) su poder de refracción es superior a lo normal, por lo que, los rayos luminosos que llegan paralelos al eje se reúnen para formar la imagen en un punto situado por delante de la retina proyectando sobre ésta una imagen desenfocada (borrosa) que es la que percibe el sujeto.
La miopía puede deberse a diferentes causas. Por el origen podemos clasificarla en congénita, genética y ambiental.
Por los efectos inducidos en el sistema visual, en estructural y funcional. Por la magnitud, en leve (menor de 5 Dp), media (de 5 a 10 Dp) y elevada (superior a 10 Dp).

 

 
   

ASTIGMATISMO

Se dice que un ojo padece astigmatismo cuando el poder de refracción de los distintos meridianos es diferente entre sí, en consecuencia, la imagen proyectada sobre la retina está desenfocada asimétricamente. Esta anomalía visual recibe diferentes nombres según la parte del ojo que la induzca y la orientación del mismo. Generalmente aparece combinado con miopía o hipermetropía. el astigmatismo es el defecto visual más frecuente y suele variar, en cantidad y orientación, con la edad.
El astigmatismo puede ser congénito, hereditario o adquirido. Generalmente es estructural pero también puede ser funcional. Por la magnitud se clasifica en leve (menor de 1 Dp), medio (entre 1 y 2 Dp) y elevado (superior a 2 Dp).

   

HIPERMETROPÍA

Un ojo es hipermétrope cuando su longitud y (o) su poder de refracción es inferior a lo normal, debido a esto los rayos luminosos paralelos al eje inciden en la retina antes de concentrarse en un punto. El hipermétrope puede ver nítido mediante un esfuerzo acomodativo, que se acentúa cuando lee, pero del cual muchas veces no es consciente pues se trata de un mecanismo que actúa involuntariamente.
La hipermetropía casi siempre es de origen congénito. Por la magnitud podemos clasificarla en leve (menor de 3 Dp), media (de 3 a 5 Dp) y elevada (superior a 5 Dp).

   

PRESBICIA

La acomodación es el mecanismo por el que el cristalino varía la curvatura de su superficie (se "abomba") para enfocar los objetos a distancias intermedias o próximas.Con la edad, la elasticidad de esta lente biológica va disminuyendo y pierde su capacidad de "abombarse", lo que se traduce en una visión borrosa a cortas distancias. Esta condición recibe el nombre de "presbicia" o, comúnmente, "vista cansada". Los présbitas incipientes sólo la acusan en momentos de mayor fatiga, baja iluminación o distancias muy próximas (de ahí que tiendan a alejar la lectura estirando el brazo) pero, a partir de los 45 años, la gran mayoría de las personas precisan de una compensación óptica para la visión correcta de cerca.

   

GLAUCOMA

No presenta síntomas y se trata de una perturbación en la producción y absorción del humor acuoso (líquido que llena la cámara anterior del ojo). El humor acuoso se genera continuamente detrás del iris y es eliminado a través de un canal poroso que circuncida el extremo exterior del iris. Si se deteriora este mecanismo, aumenta la presión interna del ojo (presión intraocular) llegando a producir la ceguera. Es muy importante la detección de este problema lo antes posible ya que es relativamente fácil medirlo y tratarlo. Es recomendable que las personas mayores de 40 años revisen periódicamente su presión intraocular. Excepcionalmente el glaucoma puede surgir sin aumento de presión intraocular.

CATARATAS

Se trata de un problema fisiológico que nos afectará a casi todos con la edad. La catarata consiste en la pérdida de transparencia del cristalino, que se opacifica, y la única solución para restituir la visión es extraerlo mediante una sencilla intervención quirúrgica. Hoy en día es una simple operación que se hace en régimen de ambulatorio con la ventaja de que el cristalino extraído se sustituye por una pequeña lente de plástico, con lo cual el sujeto alcanza una excelente visión precisando únicamente de una corrección óptica sencilla y estética.

 

FORIAS

Como tenemos dos ojos, al mirar un objeto, primero los convergemos y seguidamente los acomodamos, es decir enfocamos. cuando existen problemas en este mecanismo de la convergencia se dicen que existen forias. Prácticamente el 7 % de las personas tiene forias más o menos importantes. Un sujeto con forias hace un esfuerzo continuo para converger sus ojos sobre el objeto para evitar verlo doble, lo cual se traduce en una fatiga visual y (o) una serie de síntomas aparentemente ajenos a la visión (mareos al viajar en el coche y al caminar entre aglomeraciones -grandes almacenes-, molestias en el estómago, dificultades para concentrarse en la lectura, fotofobia...).
Esta disfunción binocular suele resolverse mediante un programa adecuado de ejercicios de visuomotricidad y, excepcionalmente, mediante prismas que suelen ir incorporados en las lentes.